Pertenecemos a un grupo de contactados por nuestro Padre Celestial, cuya misión es servir de canal de transmisión a los seres humanos. A través de el don de la clarividencia (percepción extrasensorial) que hemos desarrollado a lo largo de los años podemos descifrar los enigmas del ser humano y su futuro. No somos dioses, solo servidores de la luz de Dios.